viernes, 10 de junio de 2016

El Síndrome de Forrest



El Síndrome de Forrest…

No sé qué hacer, desde hace una temporada tengo la sensación de sentirme como Forrest Gump en la escena en que después de llevar bastantes meses corriendo, en un momento determinado se para. Y se detiene, porque no sabe porque ha estado corriendo todo ese tiempo, es como si se le hubiera olvidado el objetivo por el que corría.
Pues esa sensación recorre mi cuerpo desde hace unos meses, llevo toda mi vida luchando contra viento y marea, contra los elementos, luchando por salir adelante, por progresar, por evolucionar a mejor, en lo personal y en lo profesional.
Pero en un momento, de repente, te quedas sin fuelle, te quedas sin aliento, pero me refiero a sin aliento emocional, sin aliento espiritual, sin energía interior, todo se te hace cuesta arriba, cualquier dificultad se te hace una montaña. No duermes bien, no tienes sensación de descanso, estas más irritable de lo normal.
Entonces comienzas un dialogo interior y piensas; ¿Qué te preocupa?¿a que le estás dando vueltas?¿porque no duermes?, y reflexiono tratando de ahondar en mi interior, y no consigo encontrar ningún motivo aparente, ningún motivo del que sea consciente que me preocupe más de lo normal.


Y entonces me digo, bueno será una etapa, pero después de unos dos-tres meses, estoy tan irritable que ya no me aguanto ni yo. ¿Será que están aflorando ahora nervios?tal vez esté aflorando estrés, no sé, quizás las consecuencias de algunos cambios importantes. 
Ahora que llevo una etapa “relativamente tranquila” resulta que me la joden cosas de atrás, cosas que pensé que estaban superadas, encajadas en mi vida. 
Pues estamos bien, reflexiono, y resulta que las cosas te afectan cuando te pasan, pero también, después, cuando estás tranquilo y relajado “afloran”, porque tu cuerpo lo somatiza cuando estás tranquilo, 
Y a todas estas, además de sufrir uno mismo el Síndrome de “Forrest”, que es como he decidido llamarlo, resulta que son tus seres queridos, las personas que más te quierenlas que más “te padecen”.
Y es tan injusto, que cada vez que me doy cuenta, me da más rabia, pero esa rabia tampoco te ayuda, así que uno tiene que dejar de echar balones fuera y ponerse manos a la obra, en descubrir por qué te pasa lo que te pasa.
Esa es mi tarea, es mi obligación. Es imperativo ocuparse de uno mismo, y puede que por el tipo de vida que uno lleva, uno se ocupe y se preocupe más de los demás que de uno mismo.
Es probable que asuma las responsabilidades que mcorresponden, pero también es muy probable que asuma otras que ni mcorresponden, que nadie me ha pedido y por supuesto que nadie me va a agradecer, pero que terminan saturándome, terminan haciendo que siga hacia delante, luchando, combatiendo con la vida, con la realidad. 
Y todo eso me conduce a no tener un momento de tranquilidad, sin tiempo para pararme y reflexionar, hasta que de repente cual Forrest me detengo… y en esa parada me alcanzo a mí mismo, me alcanza la consciencia de mí mismo y me pregunto, ¿esta forma de vivir me ayuda a conseguir ser feliz, o me limito a intentar sacar adelante como buenamente puedo mi familia, mi pareja, mi trabajo?
Son preguntas difíciles de responder, pero mientras trato de encontrar la respuesta correcta, me quedo con la frase de que

LA VIDA ES COMO UNA CAJA DE BOMBONES…