lunes, 30 de mayo de 2016

El Juego del Amor...








El Juego del Amor
 
Hagan juego señores, pasen y vean, jueguen, que es lo que se van a llevar a la tumba.
Qué grande es esto del amor, es lo que a uno le hace sentir vivo, de hecho desde mi humilde opinión el único fin de amar es sentirse vivo.
Estremecerse, emocionarse, llorar, reír, disfrutar, sufrir, seducción, compartir, deseo, complicidad, ternura, pasión, odio, celos, locura, lujuria, ofuscación, esperanza, delirio, ilusión, tristeza, posesión, envidia…
Que pocos juegos son capaces de reunir todas estos sentimientos, estas sensaciones, y además combinarlos de mil formas y de diferentes intensidades….

  


 Pero juguemos, da igual la edad, la raza, el sexo, el caso es participar, entrar en ese juego es….revivir, rejuvenecer, volver a la excitación de si sí o si no.
Que sensación tan indescriptible es sentir que generas atracción en otra persona, que bonito es sentirse atraído por alguien, que sensación única cuando ves que la atracción es mutua.
También hay una sensación de decepción cuando las cosas no salen, pero una vez superada esa fase en la que creemos que nos vamos a morir, aparece alguien que nos invita a jugar de nuevo, que nos incita a probar otra vez. Y es que el juego del amor es adictivo, inevitable diría yo, aunque nos resistamos, aunque hayamos sufrido, aunque hayamos perdido.
De repente, un día sin que te des cuenta, has vuelto a juntar todos tus ahorros emocionales, y entras de nuevo a jugar, a apostar, a lanzar los dados. Porque en el fondo todos sabemos que es mejor arriesgarse a perder alguna vez, que no jugar. Porque si no juegas te marchitas, te vacías, te empequeñeces…..y terminas siendo más infeliz que cuando has perdido.
Y es que si pensamos un poquito…, que bonito es tener una cita, que ilusión depositamos, sacamos lo mejor de nosotros mismos, y la otra persona también. Eso es precioso, luego a veces cuaja y otras no, pero es magnífico conocer a otras personas cuando están deseando dar lo mejor de sí mismos.
Por eso creo que hay que jugar, al rojo, al par y pasa, a la ruleta del amor, al Black Jack de las emociones, al hipódromo de las endorfinas, en definitiva entrar en el juego del amor, porque que el que no juega YA HA PERDIDO.

sábado, 21 de mayo de 2016

Mi Rival, Mi Amigo...




Mi Rival, Mi Amigo...

Ehhh tú, si tú, que la miras con esos ojos de amor y de cariño, que la llevas cuidando tanto tiempo, que la has protegido cuando yo no estaba.

Que confía en ti, que todo te consulta, que has conseguido que tu opinión le sea importante.

Si tú, a ti me refiero, quiero decirte algo, algo muy importante, quiero darte las gracias, gracias de corazón, gracias auténticas, por querer a quien yo quiero, porque te importe quien me importa, por proteger su paz interior de mi guerra exterior.



Gracias por estar ahí, aún sin estar, aún viajando, estando para ella e incluso para mí.

 Con tus buenos consejos, con tu toque elegante y con clase de hacer las cosas, poniéndome un listón muy alto. 

¿Acaso mi rival en algún tiempo?

No lo sé, pero desde luego siempre auténtico,
siempre "de ley"

Eso tiene mucho valor, valor por lo que vales para quien quiero, por lo que te aprecia, por cómo habla de ti, por eso eres mucho mas que un rival, eres amigo, en la distancia, de rebote, pero al fin y al cabo amigo. 

Gracias por todo y besos a Paula.

Con cariño tu rival, tu amigo Pedro.


martes, 17 de mayo de 2016

Bajo mi piel...


Bajo mi piel…

La vida duele, no me refiero al sufrimiento que todos experimentamos en alguna ocasión, me refiero, a cuando has probado la miel, has saboreado las delicias de sus labios, has explorado los rincones más ocultos de ella, cuando tu ser se funde con su ser, cuando te sientes tan VIVO que duele, eso  es justo lo que quiero decir,
que duele vivir.

Tal vez un poco  exagerado, pero cada uno siente a su manera, y yo siento así, a lo salvaje, y también me duele a lo salvaje.

Hay  momentos en que es tan intenso lo que vives, o tan dulce lo que vives, o tan placentero lo que vives, que te duele no haberlo tenido antes, o te duele no tenerlo siempre.

Y es que la vida es así, y nosotros somos así, cuando estás mal, la vida duele, pero cuando estás bien, de vez en cuando, también te duele.


Y me duele que nuestras pieles se separen, que nuestros labios se alejen, que se interrumpa nuestra energía, esa energía que se produce cuando llevamos un rato juntos.

A veces pienso que es como si se hubiera puesto mi piel, porque se introduce en mí y no genera rechazo en mi organismo, me llena, me invade, me completa.

Pero cuando no está me siento vacío y me duele, porque me falta una piel, su piel.

Me falta su piel eterna que me cubre el alma, me arropa los sentidos y me acuna el espíritu. 

Por eso me duele la vida, porque cariño cuando tú no estás, es menos vida, no es mala, pero me parece insuficiente.

Ven pronto que hace frío, ven a curarme, a taparme con tu alma, con tu risa, con tus besos, con tus caricias.


Ven a que me duela VIVIR, pero ven...